«Lo que eliges pensar sobre lo que eres es lo que va a definir cada una de tus experiencias»

Hoy quiero compartirte la entrevista que me realizó Aiyana Del Prado de «Sintonizando Naturalmente».

Pero a parte de este vídeo quiero también compartirte estas palabras. ¿Por qué? porque en tan sólo pocos días, cuando estás viviendo un proceso de despertar y transformación hacia tu verdadera Esencia, descubres muchas más cosas que no han sido posibles transmitirlas poco tiempo atrás. Esto confirma lo rápido que puede ser tu transformación interior cuando decides comprometerte con el camino y el trabajo interno.

Cuando hablamos del niño interior hacemos referencia a una parte de nuestra consciencia que se ha quedado anclada en el pasado, en experiencias ya obsoletas pero que han marcado en mayor o menor grado nuestra forma de vivir a través de conclusiones (falsas por supuesto), creencias y elecciones inconscientes que nos hacen vivir experiencias repetitivas dentro de unos parámetros marcados donde la creatividad y el desarrollo de nuestro máximo potencial no puede darse.

Creamos todo en base a lo que creemos que somos, así que en última instancia, aquello que llegamos a creer de nosotros mismos en un momento temprano de nuestra vida se ha quedado ahí sin transformarse.

Dolió que nos dijeran que éramos insuficientes, y más dolió creerlo y seguirlo creyendo.

Dolió que nos dijeran que no éramos ya perfectos y completos, y más dolió creerlo y seguirlo creyendo.

Dolió que nos dijeran que éramos poca cosa, insignificantes, y que teníamos que ser como el resto para ser alguien y darnos significado; y más dolió creérselo y seguirlo creyendo.

Dolió que nos dijeran que no éramos merecedores a no ser que hiciéramos algo para ser dignos de ello. Que no valíamos, que no éramos grandes, que no éramos la creación más maravillosa y extraordinaria de la Vida; y más dolió creernos esto y seguirlo creyendo.

Hablamos de heridas en nuestra infancia, dando importancia al rechazo, al abandono, a la humillación, a la injusticia, a la traición que hemos podido experimentar y, sin embargo, al aprender que en eso consistía el amor, lo hemos seguido haciendo con nosotros mismos omitiendo lo más importante, la herida más grande que podemos arrastrar: el pensamiento central de que yo no soy a semejanza de lo que que me creó. Llámalo Dios, la Fuente, la Energía Universal, el Amor Puro…

Porque si yo empiezo a darme cuenta de que no soy eso que creía de mi y comienzo a tratarme y pensarme como lo que realmente soy, dejaré de rechazarme, de abandonarme, de humillarme, de ser injusto conmigo mismo, de traicionar lo que soy y lo que siento…Y me daré tanto valor que el miedo será sólo una opción que retiraré de mi vida a través de todo el amor que soy capaz de darme, que es mucho, mucho más del que tu mente actual puede imaginar. Y con todo ese amor y esa valía, tendré la energía suficiente como para moverme en la dirección que guía mi alma, no mis patrones antiguos e inválidos (y que me invalidan), no la culpa ni el miedo…sino la fuerza creadora del Amor del que estoy hecho, con el que fui creado y con el que estoy dispuesto a crear en los anhelos profundos de mi alma, sabiendo que aquello que más deseo es lo que Dios desea para mi.

El único desafío para enfrentar no es más ni menos que atravesar el dolor de nuestras propias ausencias, atendiendo a nuestro niño (y adulto) con amor, ternura, paciencia, honestidad, afecto y compasión para mostrarle quién es en realidad, recordándole la gran Divinidad que es y soltar por fin ese pasado que nos hace crear una realidad basada en el miedo, apegos, dependencias y culpas para comenzar a crear a la manera De Dios: desde el Amor, el corazón, la confianza y el disfrute; compartiendo con quienes vibran en este modo de creación y poniendo límites o sacando de nuestra vida a quienes aún eligen (libremente) vivir desde pasado, el miedo, la culpa o patrones aprendidos. Siempre podemos elegir de nuevo, ese es el regalo, y no hacemos esto porque les rechacemos, sino porque respetamos desde el amor esa libertad de elección de ellos mismos sabiendo que también son creadores de su camino, y que en nuestro camino queremos mucho más y respetamos nuestra libertad (primero), pues el Amor real siempre tiene mucho más para profundizar, crecer y crear cuando somos conscientes de nuestra divinidad junto con aquellos que también son conscientes de la suya, y esto es un regalo más que divino.

Demos a nuestro niño Divino la oportunidad de Ser y hacer en esta vida lo que ha venido a Ser y hacer, entonces, y sólo entonces, le estaremos sanando y liberando.

Espero que disfrutes de la entrevista.

Con todo mi Amor;

Rebeca BenLuz

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