La vida es dura. El dolor es malo.

Estas son creencias que nos alejan de nuestro Ser, de nuestra Esencia

¿Qué nos ocurre con el dolor? ¿Por qué le tememos tanto? ¿Qué es lo que creemos sobre el dolor? Porque en base a las respuestas que des, así reaccionarás ante el dolor.

Está claro que nadie nos ha enseñado a enfrentar el dolor, sino todo lo contrario. Nos han dicho que la vida es dura, que es esfuerzo, que el dolor es malo y que no tiene nada bueno que ofrecernos. Y como nos movemos por el mundo en base a nuestras creencias, nos pasamos la vida quejándonos de la vida (porque es dura), esforzándonos para alcanzar lo que sea y huyendo del dolor.

Debo decirte, y siento si te saltan tus resistencias, que la vida ni es dura, ni es un esfuerzo y que el dolor NO es malo.

Lo que es duro es vivir con esas creencias, lo que en verdad conlleva esfuerzo es ser infeliz y el dolor es una sensación que te transforma si sabes cómo sentirla y si te das desde ya el permiso de entrar dentro de ti.

¿Sabes cuándo el dolor se convierte en sufrimiento? Cuando te intentas desconectar de ti una y otra vez para dejar de sentir. Cuando dejas que los pensamientos te controlen para protegerte de tus emociones. Cuando, después de semanas huyendo de tus sentimientos, vuelves a reforzar esas creencias obsoletas y limitantes de que «la vida es dura y el dolor es malo». Esto te ocurre porque aún no sabes manejarte. No te conoces lo suficiente y no te aceptas con tu dolor como ser humano completo. Lo de «el Amor lo cura todo» te aseguro que es una verdad como un templo.

Puedes refugiarte y aislarte en casa, esconderte en hobbies, distraerte en hacer, hacer y hacer cosas. Puedes protegerte en el alcohol, las drogas, las compras compulsivas, escuchar música hasta hartarte o salir a correr hasta que te quedes sin pies. Una cosa está clara, el dolor seguirá ahí sin ser sentido y comprendido. Tapar el dolor ¡sí que conlleva esfuerzo!

Pero puede llegar el día en el que te rindas porque esa huida se ha convertido en sufrimiento, en una mente agitada que no deja de pensar y a la que ya no la sirve que la anestesies con más distracciones. Si; entonces te rindes y decides sentir lo que sientes, atender ese dolor. Te habrá pasado que alguna vez te has dejado llevar y después de transitar el dolor o la tristeza ha surgido paz, tranquilidad, quietud…Eso que tanto buscamos…y date cuenta de dónde se encuentra: al otro lado del dolor. Transitas ese dolor y llegas a lo que eres: ese amor, esa armonía que conlleva claridad; una claridad que te hace ver el mensaje cristal cristalino. Entonces comprendes tantas cosas…pero sobre todo la principal: comprendes el dolor.

Te dejo aquí el vídeo de la clase de mindfulness y desarrollo transpersonal en la que profundizamos en todo esto.

Espero que te ayude a comprender tu dolor y reformular las creencias que están limitando tu vida y tu crecimiento.

Con Amor;

Rebeca BenLuz

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