El grande siempre da al chiquito

La naturaleza nos habla del dar y el recibir. El agua baja de la montaña suministrando a su paso lo que hay por delante, nunca retrocede para suministrar a la parte más alta.

En nuestra edad adulta aún seguimos viviendo desde ciertas lealtades emocionales familiares que mantienen heridas creadas en nuestra infancia.

Nos creímos responsables de la felicidad de nuestros padres, de los problemas familiares con la carga de tener que encontrar soluciones, hacernos cargo de nuestro padre o nuestra madre por la ausencia de alguno de ellos y no sólo hablo de ausencia física, también de la ausencia emocional.

Sin darnos cuenta, nos desarrollamos en un ambiente en el que se había invertido la jerarquía natural de la vida, donde el grande da al chiquito, y no al revés.

El chiquito no tiene, ni debe dar al grande. Nos guste o no nos guste esto, es una de las leyes naturales que más ignoramos.

Como niños, hemos sido inocentes al 100%. Los problemas de nuestros padres no eran nuestros problemas. Dar solución a los los problemas familiares no era nuestra función.

En este vídeo te comparto un trozo de la clase online donde explico el tema de la jerarquía familiar y como al invertirla nos afecta, siendo una de las causas de nuestras heridas emocionales que arrastramos aún hoy.

Sanar a nuestro niño herido es volver a nuestra verdadera inocencia; aquella que perdimos cuando nos volteamos a contener a los mayores de la familia perdiéndonos a nosotros de vista y dejando de recibir.

Con Amor;

Rebeca BenLuz

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