Cualquier cosa que sientas no es más grande que tú, y el miedo no es una excepción

En este momento que estamos viviendo de incertidumbre, sobre información, dudas e inestabilidad debido a la pandemia, es cuando más necesitamos recordar que cualquier emoción, sentimiento o sensación que sintamos no es más grande que no nosotros.

Como en anteriores artículos te comenté, sentir no es peligroso, sino todo lo contrario.

Una situación como esta, que se escapa a nuestro control, nos muestra como nunca que de lo que único que podemos hacernos cargo es de lo que sentimos, pues más que cambiar lo de afuera lo que queremos es cambiar lo que sentimos, pero no podemos hacerlo si primero no lo aceptamos.

Aceptar las situaciones es aceptar lo que sentimos ante ellas, y aceptar lo que sentimos es abrirnos a sentirlo, a experimentarlo.

Cuando hacemos esto nos damos cuenta de que lo que esconde ese enfado, ese miedo, esa ansiedad, tensión o estrés que estás experimentando, no es más que dolor, un dolor que no nos atrevemos a sentir y del que intentamos huir a través de nuestros diálogos mentales, pensamientos sobre lo que sucede y lo que debería de suceder.

Comparamos lo que está pasando con la idea que tenemos de lo que debería estar sucediendo, y este «lo que debería de estar sucediendo» no es más que la unión de nuestro pasado con nuestros deseos de futuro.

Tenemos que vivir la realidad desde nuestro presente con la apertura de sentir eso que sentimos. Todo lo que nos contamos en forma de pensamientos, no es más que nuestro pasado y deseos de futuro que nos alejan de nuestro sentir presente.

Aquello que sentimos deja de tener poder sobre nosotros cuando lo sentimos sin juicios ni historias mentales. Cuando aceptamos lo que se da en nuestro interior en forma de emociones, de una manera honesta, sin rechazar ni disfrazar nada, y siendo muy conscientes de que nuestro diálogo mental sólo es una manera de protegernos del dolor que sentimos por lo que está sucediendo. Esto no es convencerte a ti mism@ de que la situación te guste, sino aceptar que no te gusta y que sientes dolor ante ello.

Cuando experimentas esto, todo deja de tener poder sobre ti: el miedo que sientes (con el dolor que esconde) dejas de percibirlo como algo que es más grande que tú, y compruebas con tu propia experiencia que siempre tú eres más grande que cualquier emoción.

Permitirte sentir eso que sientes es darte amor, y donde hay amor no hay miedo. Y a medida que sientes, vas transformando la sensación en amor.

Nada es más grande que tú, y mucho menos el miedo o el dolor.

¿Vas a seguir teniendo miedo a sentir? ¿Vas a seguir teniendo miedo al miedo? Sentir da sentido a nuestras vidas y espero que tus respuestas a estas preguntas sean NO.

Aquí te comparto un extracto de la clase donde podrás comprenderlo mejor a partir de una de las preguntas de un alumno.

Con Amor;

Rebeca BenLuz

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