Autorespeto

El autorespeto como ingrediente de la autoestima

Tiene sentido decir que el respeto que sentimos por nosotros mismos es un ingrediente esencial para nuestra autoestima, entendiendo ésta como la estima que me tengo como ser valioso que soy.

La cuestión es si realmente nos respetamos: si respetamos nuestras decisiones llevándolas a cabo a pesar de que las cosas no salgan como esperásemos. Si respetamos nuestros intereses, nuestros gustos, nuestras opiniones, nuestra manera de estar en el mundo. Si respetamos nuestras alegrías y tristezas, nuestros peores momentos y nuestros logros. Si respetamos nuestra vida tal y como es, si respetamos nuestros sueños, nuestras necesidades, nuestra oscuridad y nuestra luz.

Si nos respetamos a pesar de las equivocaciones, si respetamos nuestras emociones, nuestras sensaciones, nuestro anhelo por la paz interior, nuestras historias…si respetamos aquello que no somos y lo que somos.

Si respetamos nuestro cuerpo, nuestra mente y nuestras sensaciones. Si respetamos nuestra intuición, nuestras preferencias y nuestros valores.

¿Respetamos todas esas cosas? Porque haciendo un breve vistazo de cada una de ellas nos daremos cuenta de si ese ingrediente esencial de respeto forma parte de nuestro día a día; en cada acción, en cada encuentro, en cada pensamiento…

El valor que nos damos, la estima que nos tenemos se manifiesta en el nivel de respeto con el que nos tratamos.

En realidad, y lejos de como nos gustaría que fuera, llevamos una vida falta de respeto hacia nosotros mismos, y por ende, hacia los demás. Nos fusilamos con faltas de respeto en nuestros diálogos internos, sin prestar la mínima atención de cómo nos dirigimos a nosotros mismos con cada pensamiento. Rechazamos cualquier sentimiento que se aleje de la alegría, faltando al respeto nuestras necesidades más profundas: nuestra necesidad de comprensión y compasión. No comportarnos de manera comprensiva y compasiva hacia nosotros, es una falta de respeto que nos resta valor y amor propios.

Tampoco respetamos nuestra propia tendencia a la evolución, esa gran necesidad de crecer y desarrollar nuestros verdaderos potenciales. Lo pasamos por alto ignorando quiénes somos. ¿Existe una manera más impactante de falta de respeto que ignorar a quien tienes enfrente? Eso hacemos con nosotros, ignorarnos, pasar de largo y distraernos en cuestiones, al fin y al cabo, poco importantes respecto a lo que realmente importa: TU.

Nos quejamos de la falta de respeto de los demás, sin caer en la cuenta de que no son más que reflejos de un espejo que nos señala nuestra propia falta de respeto. Por eso es que nos duele tanto cuando los demás no nos respetan y no nos tienen en cuenta; porque la falta de respeto por uno mismo duele profundamente, porque no tenerse en cuenta a uno mismo e ignorarse conlleva sufrimiento. Ese espejo nos lo muestra continuamente, muestra nuestro dolor por el abandono hacia nosotros mismos que a penas reconocemos, porque claro, duele.

Sin embargo, todo es una decisión. La solución es decisión.

La decisión de respetarnos, de parar a mirarnos a solas, de parar a mirarnos a través de los otros y empezar a atender todas nuestras faltas de respeto a pesar del dolor. Uno puede sentir ese dolor al atenderse, pero también puede respetarlo porque es suyo. Respetar lo que sientes ante lo que ves de ti, aceptando lo que es, tal cual. Entonces te estás respetando en la tristeza, te estás aceptando sin condiciones y, en último término, te estarás amando tal como eres en ese instante.

La decisión de conocerte para poder respetarte, pues no se puede respetar aquello que no se conoce.

Cualquier momento es bueno para empezar hacerlo, sin embargo sólo hay uno: este momento. El respeto nace en el presente, no puede nacer en ningún otro lugar porque nace en ti, y tú sólo eres en este instante.

Re-conócete y trabaja el respeto. El amor ya está ahí para hacer todo lo demás.

 

Con amor;

Rebeca BenLuz

 

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