Autorrealización: Hacia la libertad interior

El crecimiento personal requiere ver lo que somos y también comprender lo que no somos, lo que creemos ser; al ver ésto, el mundo deja de ser un obstáculo y se convierte en una oportunidad.

En un post anterior te hablaba de que lo más importante no es ser mejor, sino ser auténtico. 

Cuando hablamos de libertad interior nos referimos a esa libertad que encontramos cuando comenzamos a ser más auténticos, cuando descubrimos o despertamos a lo que somos en realidad.

Nos sentimos como encerrados en unas vidas programadas, muchas veces vacías, con poco o nada de sentido, girando hacia el mismo lado y siempre con las mismas emociones y sensaciones de que algo nos falta, y eso se convierte en un nudo de garganta, en una pared cementada en el pecho, o en una sensación de fuego revuelto en nuestro estómago.

No sabemos hacia dónde nos movemos, ni quiénes somos, nos sentimos perdidos, con miedo y tristeza.

Queremos sentir esa plenitud, esa libertad interior que nos disuelva todos los nudos de nuestros cuerpo, de nuestra mente y de nuestro corazón.

La Autorrealización es una llave poderosa ante todo este galimatías que nos hemos montado.

No es esa autorrealización que compramos como una carrera de fondo para conseguir nuestras metas de trabajo, familiares o económicas. Hablamos de la verdadera autorrealización, aquella que te invita a descubrir y vivir la verdadera identidad que eres, así como la verdadera naturaleza y el sentido de todo lo que existe. Sintonizar con la fuente de todo, con la Inteligencia, con el Amor y la Energía, con nuestra verdadera razón de ser. Hablamos de la autenticidad.

Dejar de buscar y fabricar un personaje que nos siente mejor y pararse para viajar a nuestro centro buscando la autenticidad, el origen y potenciar así nuestras capacidades.

La autorrealización destapa esa libertad interior que tanto anhelamos, y abarca una serie de puntos muy importantes y atractivos para nuestro corazón:

  1. Llegar a vivirnos en plenitud, espontaneidad, independencia, intimidad y veracidad, desarrollando los tres focos de potencial de vida: inteligencia, amor y energía. 
  2. Aumentar nuestra sensibilidad y sinceridad, expandir nuestra conciencia y eliminar nuestros desórdenes emocionales.
  3. Experimentar la vida de una manera más directa, genuina y personal, libre de dogmas o creencias que seguimos a ciegas y que nos limitan.
  4. Espiritualizarte: reconocer la verdadera identidad esencial del Ser. Sentir y tener la clara consciencia y vivencia de quién o qué soy. Esto es fundamental en la autorrealización.

Vamos desidentificándonos de nuestra mente programada de creencias, ideas, pensamientos que nos dicen quien debes de ser y que no debes de ser, sentir, pensar o hacer. Soltando el error de creer cada cosa que surge de esa mente limitada a sobrevivir. Deshacerte del personaje. 

Comprender los contenidos de la mente, su estructura y sus respuestas automáticas, observar su percepción y conocer la personalidad.

Buscamos primero una armonía para, posterior, explorar y experimentar la verdad escondida tras las máscaras. Esta armonía la encontramos cuando comprendemos nuestra mente y nuestra personalidad, de dónde vienen y cómo se han formado.

Trabajamos así cinco elementos básicos, que podríamos llamar las cinco terapias:

  • EL CENTRAMIENTO: Aprender a situarte donde eres tu mismo, situarte en tu autenticidad. Dedicar tiempo cada día al silencio mental.
  • ACTITUD POSITIVA REALISTA: Pasar del yo «hacer» «resolvedor de problemas» al «yo experiencia o experimentador». Expresarte en la vida de manera espontánea y plenamente. Vivir y experimentar plenamente la energía-acción, el sentir-gozo y la consciencia-inteligencia. Vivir los tres focos que te conforman de una manera total. Vivir con todo tu gozo, con toda tu energía y con toda tu inteligencia, sin esperar la valoración de los demás ni recompensas por ello. Cuando vivimos de esta manera, eres más tú mismo y vives desde todo tu potencial, un potencial que trasciende las ideas, las creencias o los modelos sociales.
  • DESCUBRIR TU PERSONAJE: lo que no eres en esencia. Deshacer ese error de percepción que hemos construido, comprendiendo la estructura psíquica de nuestro personaje que marca nuestras limitaciones, creencias erróneas de quien soy. Investigar sobre todos los elementos y mecanismos que nos hacen vivir con falta de sinceridad y honestidad, con hipocresía y juicios continuos.
  • REEDUCACIÓN DE LA MENTE PROFUNDA O INCONSCIENTE: Mostrar al inconsciente, a esa mente infantil, la verdad de modo directo.  Recordarle ese foco de potencial de energía, inteligencia y afectividad con el que vinimos a este mundo.
  • LIBERACIÓN DEL SUBCONSCIENTE: de nuestra mochila del pasado. Cuando nos damos cuenta de que, en profundidad, no tengo nada que ver con mi modo de ser y estar en el mundo, que no soy mis ideas, programas o pensamientos, cuando esto para mí es evidente, la mente suelta la inhibición y prohibición de aceptarme tal y como soy. Damos salida a la energía reprimida, a las experiencias atascadas y dolorosas de nuestro pasado que no han sido comprendidas, atendidas ni integradas. Son esas experiencias que provocan en nosotros huidas, adicciones, hábitos para esconder la angustia que en el fondo sentimos.

Somos un potencial de inteligencia, afectividad y energía…  nuestra vida es como un proceso de actualización progresiva de este potencial. La plenitud nunca viene como resultado de una adquisición, sino que viene como resultado de una plena actualización de nuestro potencial. -Antonio Blay-

Cuando realizamos este trabajo, tocamos tres niveles muy importantes que nos permiten desarrollar nuestro potencial. Ninguno de ellos puede quedar fuera ya que son las tres cualidades básicas que tiene la vida en cualquiera de sus manifestaciones, y cada ser humano está formado por estos tres cualidades: tres distintos focos de nuestro ser que, en realidad, forman una unidad:

  1. LA ENERGÍA: Fuerza, constancia, seguridad, vitalidad y estabilidad. Cuando trabajamos para conectar con nuestra energía, calmamos la sensación de inseguridad e impotencia.
  2. LA AFECTIVIDAD (Amor): Es nuestra capacidad de sentir. Empatía, alegría, gozo, compasión, conectar con la belleza y la consciencia de unidad de la vida. La percepción de unidad es lo que calma nuestra angustia producida por la percepción de separación, de aislamiento, de soledad…esto es lo que experimentamos cuando vivimos alejados de nuestra esencia.
  3. LA INTELIGENCIA: Pensar, analizar y comprender. Conocer, observar y procesar datos, descubrir las relaciones entre las cosas, el darse cuenta y nuestra intuición; Discernir, meditar y reflexionar. Cuestionarnos.  Cuando conectamos con el foco de inteligencia de nuestra esencia despierta, calmamos la sed de saber quiénes somos profundamente, el por qué de la vida y el sentido de nuestra existencia.

Estar presente es el objetivo primordial, para este trabajo de autorrealización y en nuestra vida. Estar siempre presentes, sin olvido ni ausencia de nosotros mismos. 

En realidad, recordar la Esencia es, simplemente, la capacidad de estar aquí y ahora: despiertos, lúcidos, plenamente y completos.

Todo tiene un precio, y todos queremos llegar a esa autorrealización, a esa libertad interior. Es una llamada que sentimos en nuestro interior. Anhelamos vivir plenamente y dese nuestro centro. Pero, como he dicho, tiene un precio. El precio de dedicarnos tiempo a trabajar en nosotros, el esfuerzo de sentarnos con nosotros mismos y desarrollar estos tres focos o cualidades. Pararnos, observar, meditar y llevar la mirada hacia dentro. Pagar el tiempo y el esfuerzo necesario.

Porque quien está dispuesto a pagar en tiempo-dedicación y hacer todo lo que haya que hacer, está destinado a conseguirlo.

¿Vas a parar hoy a dedicarte ese tiempo? ¿Vas a hacer el esfuerzo?

Con Amor;

Rebeca BenLuz